La mariposa. La clave reside en la transformación. No temas al cambio, al movimiento. No opongas resistencia, no luches. Camúflate, muévete, respira, baila. Reencuéntrate, ilusiónate contigo, llénate de vida. Uno siempre es uno, pero no siempre es el mismo. Diseña tu armonía, encuentra tu esencia. Es alto el precio a pagar por ser uno mismo. Sin embargo, no existe otro camino. Fluye como el agua. Metamorfoséate.
Siempre vuelvo a esa playa. Recorro esa carretera, a veces llorando, pinos de un verde radiante a ambos lados me llevan en volandas. El cielo siempre azul claro, azul precioso, combinación perfecta con la imagen de la carretera, los pinos… y el recuerdo. El recuerdo es poderoso, me va inundando irremediablemente cada vez que paso por allí. Llego al mar, bajo por la duna que una vez tú me enseñaste, y el tiempo se vuelve circular. Bajo corriendo la duna, inundada del olor a mar, del sol en la cara, y al fondo estás tú, pero ya no estás… Me sumerjo en el mar de tu recuerdo y nos extraño amantes, desconocidos allí y aquí.
Comentarios
Publicar un comentario